KARA RESEÑA: Soy Héroe

En el saturado mercado de las películas de zombies, desde Japón nos llega un largometraje que dice ¡Yo también!, y que busca hacerse un espacio en nuestras pantallas como una comedia de zombies.

Soy héroe (I am a Hero), tiene su origen en un manga homónimo creado por Kengo Hanazawa. La película nos cuenta la historia de Hideo Susuki, un mangaka de 35 años que vio frustrado su brillante futuro, y ahora vive una existencia gris y pequeñita como asistente de otro mangaka en una pequeña oficina. Además de vivir con una novia con la que ya no se entiende, sus propuestas laborales son rechazadas por una misma razón, y es que Hideo tiene un solo pecado: ser demasiado normal.  Recientemente en las noticias se habla de una extraña enfermedad que se propaga con gran rapidez por la ciudad. En medio de la crisis existencial de Hideo, las personas cercanas a él comienzan a enfermar y finalmente, estalla la pandemia.

De un momento a otro, Hideo pasa de vivir en fantasías, a ser el espectador de muertes atroces que no puede evitar. El virus ZQN se apodera de la ciudad, y nuestro protagonista tendrá que decidir si será una víctima más, o se convertirá en el héroe que jale del gatillo.

El éxito de I am a hero no se basa en qué historia contar, sino en cómo contarla. El detonante es el mismo de siempre, con un protagonista de buen corazón que es llevado al límite de sus fuerzas, conociendo el lado claro y oscuro del ser humano (y no es spoiler, ¡así son todas!). Pero, ¿qué pasaría si nuestro protagonista de entrada tiene todas las de perder? ¿si es un tanto menos noble y un poco más ridículo? No es secreto que miles de mangas empiezan así, -quienes sean aficionados al género, sentirán de pronto que están viendo un anime-, y que de ahí viene la chispa de su comedia. Eso sí, aunque es una versión mucho más sintetizada y suavizada que la del manga, de que hay sangre la hay y a montones. Hay infectados con características especiales, y tienen todos una cosa en común: no saben que están muertos y se quedan suspendidos en su última tarea o en su propia obsesión o vicio que tenían en vida. Como crítica es maravillosa.

No es la primera ni la última comedia de zombies, pero bien vale la pena darle una oportunidad si se es fan de los muertos vivientes.  Una cosa en su contra es que los personajes y la historia son un tanto predecibles. A su favor, es que es una comedia sencilla con personajes muy entendidos, y una edición impecable. 

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